Madre de Dios en cifras

Población

Madre de Dios es el departamento menos poblado y con menor densidad poblacional del Perú con 117,981 habitantes y un porcentaje de 1.4 habitantes por cada kilometro cuadrado (INEI, 2011). Además es el departamento con mayor índice de población nueva, con una tasa de crecimiento poblacional de 2.8% anual, más del doble que el resto de la Amazonía peruana. Aún cuando la densidad es poca, la mayor cantidad de ciudadanos de Madre de Dios se agrupa alrededor de la carretera Interoceánica Sur que conecta el Océano Pacífico con el Atlántico. Así también la mayoría de los impactos por uso del territorio se ubican en esta zona.

Uso del territorio

Madre de Dios es uno de los departamentos que conserva la mayor cantidad de bosques primarios tropicales del Perú. Al menos el 50 % de su territorio se encuentra bajo alguna categoría de ordenamiento forestal ligado a la conservación, como áreas naturales protegidas y reservas territoriales a favor de población indígena en aislamiento y contacto inicial. Los pueblos indígenas en Madre de Dios cuentan con un reconocimiento y titulación en varios miles de hectáreas, estando pendiente la formalización de otros tantos a la fecha. En Madre de Dios se han otorgado una cantidad importante de concesiones forestales de diverso tipo, resaltando: las concesiones para otros productos del bosque (castaña principalmente, pero también shiringa), las concesiones forestales con fines maderables, las concesiones para ecoturismo, las concesiones para reforestación. Casi no se cuenta con información sobre la eficacia de estos títulos habilitantes para generar bienestar hacia sus titulares, como también cumplir con las exigencias ambientales correspondientes (MINAG y Congreso de la República, 2012).

Actualmente en Madre de Dios confluyen una serie de actividades económicas que afectan la vida de los ciudadanos y su relación con los ecosistemas. La minería ilegal es una de las más importantes y aquella que ha generado en los últimos años la mayor afectación para los usuarios del bosque (predios privados, comunidades nativas, concesionarios forestales, concesionarios para reforestación). Es claro que la pavimentación de la carretera interoceánica sur, sumado a una ausencia clara de políticas y programas efectivos para promover un modelo de desarrollo compatible con estos ecosistemas, han generado "externalidades" que sólo se pueden apreciar si se está en el campo para poder conocer lo que pasa más allá de las normas.

La minería ilegal de oro es la actividad que genera en los últimos años una mayor destrucción (se habla de una media de deforestación anual creciente de 15,000 ha año) y la menos controlada por el Estado (procesos de formalización e interdicciones). Una cuestión a resaltar es la ausencia de mecanismos para que aquellos afectados por estas actividades puedan ejercer una ciudadanía plena y poder ejercer sus derechos en un ambiente cada vez más perjudicado. A ella se suma la deforestación por avance de desordenada de agricultura y la tala ilegal de bosques.

Existen otras actividades (Ver mapa adjunto) que generan un escenario complejo en el que los ciudadanos de Madre de Dios, sobretodo los rurales, se presentan con actores en constante tensión, y en donde el rol de las instituciones y las normas se hace imperativo.